Historias de Fantasía
Dramas cortos, novelas por entregas y audiolibros: adictivos en minutos, inolvidables por días.
El alfa que juré destruir
Thessaly Ardaugh llega a la sierra de Ceniza para explicar tres incendios que subieron la montaña cuando ningún fuego sube así, y se va con un secreto capaz de acabar con su carrera: la manada Kettleback controla a la brigada que combate las llamas, y su alfa, Malachy Deverow, caminó de frente hacia el muro de fuego para sacarla viva de ahí. La cicatriz que tiene en la palma de la mano no es una quemadura cualquiera. Es un lazo que le dejó un lobo moribundo hace veintidós años, un vínculo a medias que ahora la está devorando por dentro y que, según la ley del Concordato, condena a muerte al hombre que está del otro lado. Para sobrevivir tiene que elegir: un Guardián que puede legalizarla y protegerla con papeles en regla, un alfa que prefiere morir antes que reclamarla, o la verdad. Porque los incendios que están arrasando las tierras de las manadas del oeste llevan la firma de la misma institución que prometió cuidarlas. Él no va a pedirle que se quede. Ella no va a poder irse.
El precio de las espinas
A Ashenmarch la rodea el Zarzal: un seto vivo de espinas que creció de un trato firmado hace tres siglos. Idonea Brackwater es una de las podadoras con licencia para cortarlo, y una mañana sus tijeras hacen sangrar una Espina del Corazón que no debería existir. La Corte de las Espinas manda entonces a su cobrador, Ossian Thray, a revisar una cuenta que la ciudad jamás tuvo que pagar. Ida le arranca cuarenta y un días con un trato propio: una espina viva que le ata la muñeca a la de él. En el Registro de los Tratos encuentran una página falsificada, un tributo cobrado en mujeres Brackwater y una deuda que quedó saldada hace doscientos años. Lo que encuentran el uno en el otro es lo único que el Libro de Cuentas no sabe tasar, y solo uno de los dos puede pagar para cerrar la cuenta.